Ardillas como mascotas: pequeñas, juguetonas y adorables.

Los animales exóticos nos fascinan, sobre todo aquellos que parecen peluches, ¿verdad? Es por esto que muchas personas deciden tener una ardilla de mascota, pero, y más aún después de la nueva Ley de Bienestar Animal ¿es posible adoptar a uno de estos animales en nuestro país? 

¿ESTÁ PERMITIDO TENER UNA ARDILLA COMO MASCOTA?

En el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras no aparece ningún tipo de ardilla. No obstante, en España es ilegal tener como mascota animales silvestres, es decir, está prohibido llevarse a casa una ardilla que encontremos en libertad.

Por otro lado, en los apéndices del CITES solo aparecen de la familia de las ardillas los perritos de la pradera mexicanos (en peligro de extinción y con comercio muy restringido); la marmota del Himalaya y la marmota caudata (con protección especial en la India); y todas las subespecies del género Ratufa (ardillas gigantes).

Por tanto, cabe preguntarse si es legal la venta de ardillas en España. Pues bien, salvo que otras normativas específicas lo prohíban expresamente, como la mencionada nueva Ley de Bienestar Animal, en la cual el Comité Científico y Técnico para la Protección y Derechos de los Animales está elaborando la lista definitiva sobre cuáles serán los animales de compañía permitidos y que se prevé desarrollar en un plazo máximo de entre tres y cuatro años, a día de hoy es posible tener como mascota ciertas especies de ardilla siempre y cuando se adopten en centros de cría de animales exóticos legales que cuenten con los certificados sanitarios y con los documentos oficiales oportunos. También podemos encontrar ardillas en adopción en centros de rescate y protectoras.

CUIDADOS DE LA ARDILLA

Aunque la posibilidad de tener una ardilla como mascota existe, se desaconseja la adopción de animales salvajes debido a la necesidad que tienen de desarrollar sus instintos naturales en libertad. La cautividad puede generar estrés y depresión en especies como la ardilla voladora, por lo que se sugiere evitar tenerlas como mascotas.

Las ardillas, reconocidas por su simpatía y belleza, son extremadamente activas, constantemente en movimiento y saltando de un lugar a otro. En caso de decidir adoptar una ardilla como compañera, es fundamental tener en cuenta ciertos aspectos:

· La jaula debe ser amplia, con dimensiones mínimas de 100 x 120 centímetros, e incluir ramas y accesorios que permitan a la ardilla saltar y trepar.
· Evitar ubicar la jaula cerca de corrientes de aire o exponerla a la luz directa.
· Proporcionar un nido dentro de la jaula para que la ardilla pueda refugiarse y descansar durante las noches.
· Si se les permite deambular por la casa, es necesario vigilarlas para evitar posibles lesiones, ya que explorarán cada rincón y saltarán sobre diversos lugares.
· Es probable que la ardilla marque su territorio con orina.
· No se aconseja adoptar ardillas menores de dos meses de edad.
· La alimentación debe incluir comida especializada disponible en tiendas de productos para mascotas, así como ocasionalmente verduras, frutas, nueces, setas, grillos o huevos.
· Es crucial llevar a la ardilla a una clínica veterinaria especializada en animales exóticos para vacunación y para asegurarse de que se encuentre en óptimo estado de salud.



CONVIVENCIA CON ARDILLAS

Dado que son animales sociales, se debe brindar compañía por parte del humano y atención constante y, aunque pueden vivir solas,  disfrutarán de tener un compañero de jaula. Dos ardillas del mismo sexo se llevarán bien si conviven desde pequeñas, pero no si se intenta juntarlas una vez que son adultas. 
En el caso de animales de distinto sexo se debe controlar que se lleven bien durante todo el año. Si el macho está en celo y la hembra no lo recibe bien, será mejor separarlos por unos días. Es importante darles lugares para que se oculten uno de otro si así lo prefieren.

Una vez que la ardilla haya llegado al hogar se debe tener paciencia y “conquistarla” ofreciéndole semillas de girasol o maní, primero a través de las rejas y posteriormente introduciendo la mano en la jaula hasta que ella acceda a subir a la palma. 

Cuando se la saque de la jaula por primera vez es importante asegurar la habitación cerrando todas las puertas y bloqueando cualquier hueco donde pueda esconderse. Con el tiempo se domesticará y será posible sacarla con menos cuidados.

CUIDADOS VETERINARIOS

Las ardillas silvestres pueden ser portadoras de enfermedades infecciosas, lo cual, como hemos comentado, resalta la importancia de adoptar ejemplares criados en centros especializados que realicen controles de salud exhaustivos a los animales.

Una vez que se le ha dado la bienvenida a la nueva mascota, es esencial programar una consulta con el veterinario para llevar a cabo un chequeo integral y establecer un calendario de vacunación adecuado.

Entre los problemas de salud más frecuentes en las ardillas se encuentran:

· Heridas: Dada su naturaleza activa, las ardillas pueden sufrir lesiones al correr por la casa y saltar sobre los muebles. También es necesario prevenir que mordisqueen cables.
· Parásitos: Las ardillas pueden estar propensas a padecer sarna, garrapatas o infestaciones de pulgas.
· Neumonía: Ambientes excesivamente húmedos y falta de higiene pueden propiciar el desarrollo de neumonía en las ardillas. Además, estos pequeños animales son bastante sensibles a los virus humanos.
· Fracturas: Dada su agilidad, las mascotas podrían caer desde alturas considerables y sufrir fracturas. Por lo tanto, es crucial vigilarlas cuando están fuera de su jaula.
· Maloclusión: Este problema implica un crecimiento excesivo de los dientes, lo que puede afectar la salud bucal de la ardilla.
· Enteritis: Enfermedad intestinal de origen bacteriano que puede afectar a las ardillas.

Mantener una atención constante a la salud de las ardillas y actuar de manera preventiva ante posibles riesgos contribuirá significativamente a garantizar el bienestar y la felicidad de estas encantadoras mascotas.
 
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